¡Menudos cobardes de mierda! Ayer me enteré que el pasado jueves 26 estrenaron un programa de Dani Rovira llamado "Al margen de todo" (de la audiencia incluso) donde apareció el reportaje sobre la Cutrecon y sí, lo habéis adivinado, mi actuación abrasiva y huracanada no debió pasar el filtro de la censura establecida por el orden moral, que ahora está en manos de otros perros pero con los mismos collares. Eso sí, no veas cómo se rieron, al momento ya me estaban entregando el documento de cesión de imagen para que lo firmase. Señal de que cabalgamos.
No por ello hemos pasado desapercibidos (Sí, pluralizo) pues llevo toda la semana recibiendo muchísimas visitas a nuestra página web y a nuestro blog; además, el grueso de las visitas se concentran casi todas en España, cosa que otras veces sucedía que llegaban de EEUU, Alemania o Singapur :roto2: Así pues, las visitas por fin se contabilizan como útiles. Esto lo comentábamos siempre con Jaime, pues algunas veces habíamos recibido 5.000 visitas de golpe pero que venían de lugares remotos del planeta.
Esta nimia reflexión me trae ahora recuerdos de un diálogo de Robert Kincaid, el personaje masculino del libro Los puentes de Madison County interpretado muy gloriosamente, pues de aquellas fue inesperado y sorprendente, por Clint Eastwood en la gran pantalla. Ya, me vais a decir lo del hombre blandengue y toda esa mierda, pero es que vi esa película hace años y da la casualidad que esa parte no la olvido. A decir verdad no recuerdo si este fragmento aparecía en el libro (Sí, luego lo leí) o en la peli:
En resumidas cuentas, venía a decir que él como fotógrafo tenía una forma de hacer las cosas y de tomar las imágenes que no siempre eran del agrado de sus jefes... por no decir que prácticamente nunca lo eran, jajaja. Sin embargo, su conciencia personal, su espíritu y su poesía venían recogidas en esas imágenes, un privilegio al que él no pensaba renunciar. Todo esto viene a coalición con la frase de la protagonista, que la copio aquí porque no recordaba cómo era exactamente, pero que creo que es de vital importancia rescatar: "Cuando uno se hace mayor, los temores se apaciguan y lo que realmente se hace cada vez más importante es que te conozcan. Que te conozcan por todo lo que has sido durante esta breve estancia ¡Qué triste me parece abandonar este mundo sin que aquellos a quienes más quieres sepan realmente quién eras!
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