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lunes, 29 de junio de 2026

VENCIENDO AL GRAN TIBURÓN BLANCO - SENTIDO DE LA RESPONSABILIDAD

 La película se llamaba Tiburón porque el verdadero protagonista de la misma, en efecto, era el gran tiburón blanco... y pese a que la actuación le otorgó el estatus de actor de valía lo cierto es que podría decirse que Roy Schneider viene siendo en el filme un personaje secundario, cuando en realidad no lo es en absoluto. 

El jefe Martin Brody es un hombre familiar, más bien serio y a su vez bastante taciturno; además se le junta el hecho de que sea policía, cosa que a finales de los '70 ya era una profesión bastante denostada. Desde luego que no da el perfil de héroe de la película precisamente por no ser entusiasta y energético, como lo es el biólogo Matt Hooper, o carismático y arrogante como lo es el capitán Quint. Podría decirse que no da la talla de héroe en este caso, además que ejerce de policía en una isla cuando ni siquiera le gusta el mar. Sin embargo es su humano sentido de la responsabilidad lo que cambia radicalmente la dirección de la historia cuando asume, contra su propia voluntad y enfrentando sus miedos y sus bloqueos personales, hacerse cargo de terminar con la amenaza que se cierne sobre Amity Island. 



¿Recordáis el momento que lo cambia todo? Martin Brody ya había pedido al alcalde que fuese responsable y cerrase las playas tras la muerte de Chrissie, como mínimo por prudencia; no le hacen caso, porque los políticos son así de cínicos e hijos de puta, y no es hasta la muerte de Alex cuando al Jefe de policía le corresponde dar la cara por todos frente a la madre del chaval que ha fallecido de una forma horrible. 

La mujer le reprocha desgarradoramente el que no hayan cerrado las playas sabiendo el peligro que corrían los bañistas. Le dice, en un momento que destroza el corazón del policía, que por su hijo ya no se puede hacer nada pero que tome la determinación de ocuparse del problema para que no vuelva a ocurrir. En ese momento, con el corazón roto y con la cruenta decisión de Hamlet sobre ser o no ser, Martin toma las riendas y decide ser él quien se ocupe de enfrentar el desafío que nadie más se atreve a afrontar porque siempre es más fácil mirar hacia otro lado o evitar los problemas mientras no te salpican a ti. Ya sabéis, la mayoría de la gente lo hace.

Y podréis decir: "bueno, pero no se echa él solo a la mar", pues sí... pero tiene un sentido lógico e incluso de justicia el hecho de que sea él quien acabe con el gran tiburón blanco. 

El biólogo Hooper se suma a la aventura pero lo hace por PURA VANIDAD; es joven, entusiasta y algo descerebrado, su motivación no nace de la responsabilidad sino de alimentar su ego y ponerse una medalla como vendría haciendo ya en su vida académica. 

Similar sucede con Quint, que llega a Amity más interesado en cobrar la recompensa por la captura del tiburón y también motivado por SU PROPIO ORGULLO de marinero resabiado y superviviente. Es por ello por lo que, tras el ataque del tiburón a la jaula, Hooper termina huyendo y escondiéndose sin ser ni siquiera dueño de su propio destino; la muerte de Quint también tiene un componente de condena, por su soberbia y por haber subestimado la amenaza que se cernía sobre todo el grupo. Brody ya le advirtió que iban a necesitar un barco más grande y tampoco le hizo caso.

Y bien, el final del metraje sigue y seguirá siendo el punto más catártico del filme. Es el mismo mito de Teseo contra el Minotauro; el jefe de policía, ajeno por completo a todos sus temores y a todos sus bloqueos puesto que lo único que tiene en mente es llevar a cabo la misión que él mismo se ha encomendado, da muerte a la misma muerte personificada en el gigantesco escualo devora hombres. El grito de júbilo tras la explosión pulveriza la tensión acumulada en el espectador, el mal ha sido derrotado por completo y todos los miedos del héroe se han volatilizado para siempre. Se toma incluso el viaje de regreso junto a Hooper sobre la tabla con toda calma, conocedor de que en el mar que tanto temía ya no hay ninguna oscuridad que pueda perturbarle.

¿Creéis que a su regreso le felicitaron, le aplaudieron o le condecoraron?

Exacto: Para qué. El verdadero triunfo fue sobre los propios terrores. El premio se le concedió dentro: Con el sosiego, por fin, de su corazón.

-R-