El mayor de los tesoros acostumbra a encontrarse en los secretos que la gente no te cuenta. Lo que se graba en nuestra memoria poética, lo que nos conmueve, lo que hace que un acontecimiento o una historia nos asombre y se quede con nosotros para siempre es ese elemento diferenciador que consiste en hacerse entrañable a través de una verdad incontestable e inconfesable; lo que la gente te esconde para no parecer vulnerable. ¡Y lo hacen todos los días! Quiero decir, que por norma general está establecido socialmente que uno debe esconderse del escrutinio de los demás, "no mires a los ojos de la gente" que decía Germán Coppini o no muestres tus sentimientos en público si no quieres ser repudiado o juzgado. Cuando alguien te pregunta cómo estás la respuesta en modo automático es "Bien" cuando en realidad lo que rompe los esquemas es explicar exactamente cómo te encuentras. Si estás bien lo dices, y lo expresas con júbilo; si estás mal también lo dices, y podrías dar incluso detalles. Pero de forma habitual la respuesta se queda en un "Bien" que impide ir más allá y dar más detalles de nuestra verdadera situación emocional o sentimental. La gente huye de los sentimientos y las emociones; decir también que al que pregunta tampoco le interesa verdaderamente saber cómo estás.
Lo rescato ahora, veintitrés años después, y lo disfruto como si lo hubiesen acabado de publicar; después de que mi alma espejo me haya mostrado el camino de vuelta. Como os decía antes, el disco contiene un compendio muy bien orquestado y organizado de todos los aciertos de sus composiciones ulteriores. Encuentras el sonido de Let's go; los temas pegadizos del Wolves; la orquestación sin par del Life won't wait e incluso la crudeza del Rancid 2000. Decir además que Indestructible es el último disco con la formación original de Rancid lo cual lo hace nuevamente memorable.
Ha sido esta semana, mientras me interesaba de nuevo por el grupo, cuando al observar las clasificaciones de cada álbum en diferentes páginas web de críticas musicales, encontraba Indestructible siempre en las primeras posiciones tras los discos clásicos más representativos. Curioso cuanto menos que en este caso no se ponen de acuerdo en el orden; hay páginas donde Let's go ocupa el segundo lugar mientras que hay otras donde lo ocupa Life won't wait. Dependerá de los gustos pero si hay algo reseñable en los discos de Rancid hasta 2003 es que cada uno era de su padre y de su madre, nunca encontrabas exactamente lo mismo aunque la esencia o la raíz sí lo fuese.
Pues bien, tras una nueva escucha (lo llevo en el coche desde el lunes) concluyo que es un disco muy bueno aunque haya estado a la sombra de los primeros álbumes de los noventa que les llevaron a la fama. Hay temas sorprendentemente pegadizos mezclados con otros que suenan crudos, parece mismamente un grandes éxitos. Si le dais una oportunidad encontraréis Fall back down; Red hot moon; Tropical London; Memphis; Django; Arrested in Shangai; Ghost band; Stand your ground... el disco funciona maravillosamente bien y cuando llegas a la última canción ésta te lleva de vuelta a la primera para que lo reproduzcas sin parar. Pocas veces se encuentra un disco así, además y en mi opinión injustamente infravalorado.
En conclusión, lo que me engancha del disco no es ya su sonido o su producción sino la historia sobre la pérdida que hay detrás y cómo se trata de ello abiertamente y sin rencores.
Insisto en que es lo que marca la diferencia y lo que quiero seguir ofreciendo en nuestros próximos libros (Sí, pluralizo): Lo que nadie más te cuenta o te podría llegar a contar.
-R-







