Y es que hoy por hoy parece que ya nadie lo recuerda: Una vez llegamos a comienzos de los '90 el punk resurgió del destierro al que fue enviado. Para el punk rock los años '80 no fueron ninguna bicoca, en aquella época se ninguneó a Ramones; Sex pistols ya no existían como tal; los Cockney rejects se habían pasado al heavy e incluso los Exploited tuvieron que reinventarse para sacar su rollo crossover-thrash. El new wave se comía el panorama popero y tal pero... ¿Alguien se acuerda de por qué los '80 fueron la década del hard rock?
Pues la respuesta es sencilla: por Bon Scott.
Para quienes crecimos en los ochenta no concebíamos otro cantante para AC/DC que no fuera Brian Johnson, su timbre de voz tan característico, el glorioso AC/DC LIVE y bueno, debo decir que a mí en particular me llegaron en la época del The razors edge y Ballbreaker... Pero entonces era cuando te ponías a rebuscar y te preguntabas porqué los más mayores defendían a capa y espada la época pretérita con el anterior cantante.
Mucho antes de la llegada de Brian Johnson, incluso antes que llegase Bon Scott, AC/DC habían tenido un primer cantante, pero con él sonaban a Glam... hasta que el chofer de su furgoneta, un pavo que conducía como un puto loco, hizo una audición para ser el nuevo cantante del grupo. Desde el primer momento Bon Scott fue el líder definitivo para la banda, como caído del cielo. No solo por su actitud chulesca sobre el escenario, el carisma que desprendía con su brillante sonrisa y la energía con la que hacía restallar al grupo en cada actuación. Bonnie tenía un destino trazado, él hablaba de su vida en las canciones y además tenía una misión: Ser una estrella del rock, a lo grande... pero era un trecho largo si de verdad quería petarlo.
Marrullero y conflictivo desde su juventud, estuvo en varios grupos (No me acuerdo de los nombres, Fraternity era uno) hasta que encajó como un guante con la banda de los hermanos Young. El empeño en su cometido les llevó a una ascensión que fue meteórica, un trabajo verdaderamente arduo llevar el hard rock hasta los primeros puestos de las listas de éxitos. Si Metallica o Guns & roses lograron petarlo ya con su primer trabajo fue solo gracias a que Bon Scott había asfaltado previamente el camino, pues puso el género de moda justo después de fallecer a comienzos de 1980.
Dicen por ahí que el disco de rock más vendido de la historia no es de los Beatles ni de los Rollings, el disco más vendido es Back in black y desde luego que no es de extrañar. Repasando la discografía de AC/DC desde el primer disco hasta el póstumo de Bon Scott podemos ver la progresión y la paulatina mejora que se va haciendo cada vez más y más patente; al comienzo era el sonido; después fue la agresividad; por último fue el virtuosismo... y luego todo a la vez. Highway to Hell fue un himno y el pistoletazo de salida a la era del rock de los '80, todo lo que vino después fue una autopista al infierno cementada desde Australia.
Cuentan por ahí la anécdota de que un tío se le acercó haciéndose el gracioso y le preguntó si él era AC o DC. Entonces el marrullero le respondía algo tal que: "¡Soy el puto rayo de en medio, gilipollas!" justo antes de propinarle un puñetazo en la cara. Si veis en Youtube vídeos de las actuaciones del grupo os daréis cuenta de que Bon Scott estuvo ahí antes que nadie, a pecho descubierto, con los pantalones rotos y absolutamente todo se la sudaba.
Viéndolo en perspectiva, tan solo les llevaría 4 años alcanzar la cima (desde el 75 al 79) pero el ansia de Bonnie por llegar a la cumbre era tal que se le comía la angustia, Ain't no fun (Waiting round to be a millionaire) que decía ya en su segundo disco. Si una cosa podemos sacar en claro es que puso todo su empeño y no cejó hasta conseguirlo. Sucede que para cuando AC/DC alcanzaron el éxito, que por suerte pudo disfrutar durante un breve tiempo hasta su muerte, Bon Scott ya se había aburrido de su vida en la carretera como forajido del rock. En el documental que hicieron hace algunos años sus allegados contaban que ya para cuando había logrado su objetivo se apagó su llama; se había vuelto algo sobrio y taciturno, por lo visto quería regresar a su tierra para comprarse una casa cerca de sus padres y formar una familia. Todos los demás miembros del grupo vivían en pareja menos él, que seguía llevando el estilo de vida que reivindicaba en sus canciones... pero que había terminado por aborrecer.
Al igual que sucedió con Jimi Hendrix, morir ahogado con su propio vómito le dejó aparcado en un limbo de mediocridad y no fue hasta años más tarde cuando volvió a ser reivindicado por las generaciones posteriores.
Lo que no debe pasarse por alto es la fuerza de Bon Scott y cómo logró alzarse sobre todos los demás con su voluntad inquebrantable. El ojo del tigre, el triunfo de la voluntad, el poder de conseguir lo que te propones cuando toda tu energía vital se canaliza hacia ello.
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