Mostrando entradas con la etiqueta brody. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta brody. Mostrar todas las entradas

viernes, 7 de agosto de 2026

TOTALMENTE EXPUESTO - INDESTRUCTIBLE SÍ, PERO TAMBIÉN VULNERABLE

 El mayor de los tesoros acostumbra a encontrarse en los secretos que la gente no te cuenta. Lo que se graba en nuestra memoria poética, lo que nos conmueve, lo que hace que un acontecimiento o una historia nos asombre y se quede con nosotros para siempre es ese elemento diferenciador que consiste en hacerse entrañable a través de una verdad incontestable e inconfesable; lo que la gente te esconde para no parecer vulnerable. ¡Y lo hacen todos los días! Quiero decir, que por norma general está establecido socialmente que uno debe esconderse del escrutinio de los demás, "no mires a los ojos de la gente" que decía Germán Coppini o no muestres tus sentimientos en público si no quieres ser repudiado o juzgado. Cuando alguien te pregunta cómo estás la respuesta en modo automático es "Bien" cuando en realidad lo que rompe los esquemas es explicar exactamente cómo te encuentras. Si estás bien lo dices, y lo expresas con júbilo; si estás mal también lo dices, y podrías dar incluso detalles. Pero de forma habitual la respuesta se queda en un "Bien" que impide ir más allá y dar más detalles de nuestra verdadera situación emocional o sentimental. La gente huye de los sentimientos y las emociones; decir también que al que pregunta tampoco le interesa verdaderamente saber cómo estás.


Cuando salió Indestructible en agosto de 2003 yo me encontraba en una situación similar a la de Tim Armstrong. Venía de sobrevivir a una relación muy intensa que acababa de terminar de un forma abrupta, dramática y dolorosa. Tim se separaba también de Brody y, a diferencia del resto de álbumes que precedían a este, utilizó el dolor por la ruptura para componer un disco que aunaba lo mejor de todos los trabajos precedentes de la banda. Yo me enganché a Rancid con Let's go; luego me maravillé con And out come the wolves; me tiré a la potencia del primer álbum justo después y finalmente cambié mi mente tal como ellos querían cuando compré Life won't wait. No me gustó tanto el disco homónimo que sacaron en el año 2000 y a decir verdad en 2003 comenzaba a escuchar otros ritmos ya alejados del punk rock que durante casi una década me llevaba acompañando. Es por ello por lo que no presté atención cuando salió esta joya llamada Indestructible

Lo rescato ahora, veintitrés años después, y lo disfruto como si lo hubiesen acabado de publicar; después de que mi alma espejo me haya mostrado el camino de vuelta. Como os decía antes, el disco contiene un compendio muy bien orquestado y organizado de todos los aciertos de sus composiciones ulteriores. Encuentras el sonido de Let's go; los temas pegadizos del Wolves; la orquestación sin par del Life won't wait e incluso la crudeza del Rancid 2000. Decir además que Indestructible es el último disco con la formación original de Rancid lo cual lo hace nuevamente memorable.

Ha sido esta semana, mientras me interesaba de nuevo por el grupo, cuando al observar las clasificaciones de cada álbum en diferentes páginas web de críticas musicales, encontraba Indestructible siempre en las primeras posiciones tras los discos clásicos más representativos. Curioso cuanto menos que en este caso no se ponen de acuerdo en el orden; hay páginas donde Let's go ocupa el segundo lugar mientras que hay otras donde lo ocupa Life won't wait. Dependerá de los gustos pero si hay algo reseñable en los discos de Rancid hasta 2003 es que cada uno era de su padre y de su madre, nunca encontrabas exactamente lo mismo aunque la esencia o la raíz sí lo fuese.

Pues bien, tras una nueva escucha (lo llevo en el coche desde el lunes) concluyo que es un disco muy bueno aunque haya estado a la sombra de los primeros álbumes de los noventa que les llevaron a la fama. Hay temas sorprendentemente pegadizos mezclados con otros que suenan crudos, parece mismamente un grandes éxitos. Si le dais una oportunidad encontraréis Fall back down; Red hot moon; Tropical London; Memphis; Django; Arrested in Shangai; Ghost band; Stand your ground... el disco funciona maravillosamente bien y cuando llegas a la última canción ésta te lleva de vuelta a la primera para que lo reproduzcas sin parar. Pocas veces se encuentra un disco así, además y en mi opinión injustamente infravalorado.

En conclusión, lo que me engancha del disco no es ya su sonido o su producción sino la historia sobre la pérdida que hay detrás y cómo se trata de ello abiertamente y sin rencores. 

Insisto en que es lo que marca la diferencia y lo que quiero seguir ofreciendo en nuestros próximos libros (Sí, pluralizo): Lo que nadie más te cuenta o te podría llegar a contar. 

-R-

lunes, 29 de junio de 2026

VENCIENDO AL GRAN TIBURÓN BLANCO - SENTIDO DE LA RESPONSABILIDAD

 La película se llamaba Tiburón porque el verdadero protagonista de la misma, en efecto, era el gran tiburón blanco... y pese a que la actuación le otorgó el estatus de actor de valía lo cierto es que podría decirse que Roy Schneider viene siendo en el filme un personaje secundario, cuando en realidad no lo es en absoluto. 

El jefe Martin Brody es un hombre familiar, más bien serio y a su vez bastante taciturno; además se le junta el hecho de que sea policía, cosa que a finales de los '70 ya era una profesión bastante denostada. Desde luego que no da el perfil de héroe de la película precisamente por no ser entusiasta y energético, como lo es el biólogo Matt Hooper, o carismático y arrogante como lo es el capitán Quint. Podría decirse que no da la talla de héroe en este caso, además que ejerce de policía en una isla cuando ni siquiera le gusta el mar. Sin embargo es su humano sentido de la responsabilidad lo que cambia radicalmente la dirección de la historia cuando asume, contra su propia voluntad y enfrentando sus miedos y sus bloqueos personales, hacerse cargo de terminar con la amenaza que se cierne sobre Amity Island. 



¿Recordáis el momento que lo cambia todo? Martin Brody ya había pedido al alcalde que fuese responsable y cerrase las playas tras la muerte de Chrissie, como mínimo por prudencia; no le hacen caso, porque los políticos son así de cínicos e hijos de puta, y no es hasta la muerte de Alex cuando al Jefe de policía le corresponde dar la cara por todos frente a la madre del chaval que ha fallecido de una forma horrible. 

La mujer le reprocha desgarradoramente el que no hayan cerrado las playas sabiendo el peligro que corrían los bañistas. Le dice, en un momento que destroza el corazón del policía, que por su hijo ya no se puede hacer nada pero que tome la determinación de ocuparse del problema para que no vuelva a ocurrir. En ese momento, con el corazón roto y con la cruenta decisión de Hamlet sobre ser o no ser, Martin toma las riendas y decide ser él quien se ocupe de enfrentar el desafío que nadie más se atreve a afrontar porque siempre es más fácil mirar hacia otro lado o evitar los problemas mientras no te salpican a ti. Ya sabéis, la mayoría de la gente lo hace.

Y podréis decir: "bueno, pero no se echa él solo a la mar", pues sí... pero tiene un sentido lógico e incluso de justicia el hecho de que sea él quien acabe con el gran tiburón blanco. 

El biólogo Hooper se suma a la aventura pero lo hace por PURA VANIDAD; es joven, entusiasta y algo descerebrado, su motivación no nace de la responsabilidad sino de alimentar su ego y ponerse una medalla como vendría haciendo ya en su vida académica. 

Similar sucede con Quint, que llega a Amity más interesado en cobrar la recompensa por la captura del tiburón y también motivado por SU PROPIO ORGULLO de marinero resabiado y superviviente. Es por ello por lo que, tras el ataque del tiburón a la jaula, Hooper termina huyendo y escondiéndose sin ser ni siquiera dueño de su propio destino; la muerte de Quint también tiene un componente de condena, por su soberbia y por haber subestimado la amenaza que se cernía sobre todo el grupo. Brody ya le advirtió que iban a necesitar un barco más grande y tampoco le hizo caso.

Y bien, el final del metraje sigue y seguirá siendo el punto más catártico del filme. Es el mismo mito de Teseo contra el Minotauro; el jefe de policía, ajeno por completo a todos sus temores y a todos sus bloqueos puesto que lo único que tiene en mente es llevar a cabo la misión que él mismo se ha encomendado, da muerte a la misma muerte personificada en el gigantesco escualo devora hombres. El grito de júbilo tras la explosión pulveriza la tensión acumulada en el espectador, el mal ha sido derrotado por completo y todos los miedos del héroe se han volatilizado para siempre. Se toma incluso el viaje de regreso junto a Hooper sobre la tabla con toda calma, conocedor de que en el mar que tanto temía ya no hay ninguna oscuridad que pueda perturbarle.

¿Creéis que a su regreso le felicitaron, le aplaudieron o le condecoraron?

Exacto: Para qué. El verdadero triunfo fue sobre los propios terrores. El premio se le concedió dentro: Con el sosiego, por fin, de su corazón.

-R-