Esta vez no sé por donde comenzar, aunque bien podría decirse que en realidad estoy terminando :D Cuando Brian, en La vida de Brian, colgado en la cruz pregunta a los ladrones por el sentido de la vida, ellos le contestan sonrientes que el sentido de la vida es disfrutar de ella. Y tienen razón, pero dentro de la fauna social de los mortales debemos tener presente que nosotros (los hiperbóreos xd) los hipersensibles estamos llamados a dar con respuestas que para el resto están fuera de su alcance.

Quien ha leído Maricones del espacio con atención es capaz de reconocer el sustrato existencialista que se esconde tras los relatos ridículos y las situaciones vergonzantes. En efecto, hay un sentido de búsqueda... y se supone que para cuando la trama desemboque en su final se debe hallar la respuesta a lo que solo nosotros, los que estamos llamados a jugar a la vida en nivel hardest, andamos buscando desesperadamente desde que tenemos uso de razón o desde que atravesamos angustiosamente la noche oscura del alma.
"El chamán no está interesado en definir su papel en la sociedad, está más interesado en perseguir sus propias fantasías." (ya lo había puesto anteriormente)
Sobre los chamanes he leído que eran elegidos por la tribu y que se suponían fáciles de reconocer porque ya desde su juventud vivían un proceso de transformación asociado a una terrible angustia que les llevaba a convertirse en brujos, en los que guiaban el destino de sus congéneres porque recibían la iluminación por parte de los dioses a los que ellos adoraban. Al igual que los griegos usaban el cornezuelo de centeno (pre-LSD) en el oráculo de Delfos para tener visiones que les permitiesen guiar su vida, los chamanes eran los entes hipersensibles impulsados en la búsqueda de respuestas acerca de la propia existencia y de su misión. Estos, una vez eran reconocidos, serían instruidos por sus ascendentes, aquellos quienes preservaban los conocimientos ocultos sobre ungüentos sanadores, sustancias psicoactivas y demás.

Puedes preguntar a Bobby Dylan, a los Beatles, a Timothy Leary pero tampoco te podrán ayudar. Es un camino de búsqueda constante hasta que por fin, en el contexto más inverosímil, encuentras la otra mitad de tu alma. Ésta te ofrece el reflejo perfecto, te ayuda a admirarte, a quererte de verdad y también a odiar tus malos hábitos o a despreciar tu parte oscura como si fuese la misma gangrena que debes extirpar de tu cuerpo. Frente al espejo no hay máscaras que valgan, es una de las pruebas más duras a las que nadie deba enfrentarse puesto que por lo general la gente huye de sí misma escondiéndose tras la televisión, las ideologías, los vicios o las excusas. Es por ello por lo que lo considero un verdadero final catártico. No puedes huir de ti mismo y es entonces, cuando te encuentras, el momento que tanto ansiabas alcanzar sin saberlo: Llega por fin la calma, el sosiego y la verdadera paz interior. Ahora ya sabes dónde está, aunque tan solo coincidáis por un breve espacio de tiempo que por mucho que se prolongue siempre te va a saber a poco. Sin embargo, es suficiente para devolverle el sentido a tu vida, lo mismo que los cuatro días que vivieron Francesca Johnson y Robert Kincaid.
La hipersensibilidad te obliga a afrontar la vida en su transcurrir más arduo y difícil. Desde luego que se pasa francamente mal y muchos son los que caen por el camino. Sin embargo, al encontrarse, al alcanzar la ansiada línea de meta, uno se descarga de todo el peso acarreado durante tantos años como cuando Sísifo llegaba a la cumbre y soltaba la roca ladera abajo. Es un tsunami de oxitocina que te llena el alma como un vaso hasta que colma. No creo que pueda expresarlo mucho mejor.
Eso es lo que os quería contar... y ahora deberé extrapolarlo a las aventuras de Polla Pesebre en el que será el último de nuestros títulos. No sin antes haber recorrido el camino de la demigrancia absoluta, ese que tanto os gusta, en "Polla Pesebre contra los travestis", jajajaja.
No os ibais a librar xD
-R-