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martes, 28 de abril de 2026

DESDE QUE NO ESTÁS - LAS COSAS NO TIENEN VALOR SI NO LAS COMPARTES

    Me fui a caminar por la montaña y, durante unos instantes –acaso una hora–, experimenté una dicha insólita y profunda. Todo me parecía muy bello, radiante, y tuve la sensación, difícil de explicar, de que no era yo quien estaba en aquella montaña sino que ella, la montaña, era yo.

Atardecía y el cielo estaba nublado, pero a mí se me antojó que así, nublado, era perfectamente hermoso. Algunos días después de aquel retiro volví a la montaña, pero para mí ya no fue lo mismo. En verdad, era yo quien no era el mismo. No podemos rastrear la felicidad pasada, algo así es absurdo. Y de todo esto, ¿qué he concluido? Pues que la felicidad es, esencialmente, percepción.

Pablo d’Ors

Del libro ‘Biografía del silencio'


No sé cómo sucedió exactamente pero el pasado 21 de abril me levanté por la mañana y me di cuenta de que ya no te extraño. A ver, te tengo presente y todo eso; desde luego que cada día tengo algún motivo para pensar en ti, sucede que ya no lo hago desde el dolor o desde la nostalgia sino siempre como un grato recuerdo. Cualquiera podría decir que todo aconteció muy deprisa pero, volviendo la vista atrás y sobre todo teniendo en cuenta la intensidad con la que vivimos, me atrevo a decir que te disfruté más que nadie. La relatividad del tiempo consistirá en eso, en que transcurre distinto cuando lo vives con atención plena. Qué duda cabe. Por eso Morrison decía eso de que "Antes que la inmortalidad prefiero una fiesta con amigos". Es cuando disfrutas, que el tiempo bien vale una eternidad.

Ahí me quedan tu música y nuestras canciones, que al igual que el sentido del olfato me devuelve el recuerdo y las imágenes de los momentos vividos. También las risas, porque son el elemento diferenciador, lo que se comparte de forma espontánea y que, además, nunca se olvida. A veces hablo contigo, por telepatía, me respondes y ahora tu voz ha reemplazado a la que antes fue la voz de mi conciencia. He dejado los malos hábitos atrás porque cuando luego me encuentro contigo a solas sé que me lo vas a reprochar y la verdad que no me gusta. Tiendo a pensar que, en mi caso, se trataba de eso. Nos ayudamos. Fue una época difícil para ambos y encontrarnos en este páramo desierto infestado de canis, camino de piedras secas, nos salvó mutuamente. 

Todo está bien al fin. El otro día fui de barbacoa con los padres de I-4 y no conocía prácticamente a nadie. Total que me llevé la guitarra para darles un concierto y de paso enseñarles de qué poco sirve tener vergüenza. El vigilante de la zona de barbacoas me dijo nada más entrar que allí no estaba permitido tocar la guitarra, y lo terminé haciendo igualmente porque a mí ya no pueden prohibirme nada. Las cosas no tienen valor si no las compartes. Ahora priorizo compartir. Si bien soy consciente de que nadie me iba a acertar el gusto con los libros o con la música como tú, pues eso es algo en lo que solo tú y yo podríamos estar en sintonía, lo que hago es ofrecer a los demás sin esperar absolutamente nada a cambio. Que ya lo hacía antes, sí, pero ahora lo hago todavía más. Me sienta bien. 

Johnny Thunders decía que no se pueden abrazar los recuerdos. Con sinceridad te digo que ya no me preocupa demasiado el no poder charlar contigo pues estoy convencido que nos dijimos todo lo que nos teníamos que decir. Tampoco creo que nos perdamos nada, porque lo que debíamos vivir tan solo podríamos vivirlo juntos. La historia solo avanza hacia adelante y bueno, las etapas de la vida solo ocurren una vez y luego nunca más vuelven... porque la percepción ha cambiado por completo. 

La vida sigue y los demás, cada cual a su manera, continuarán adelante sin llegar jamás a ser conscientes de cuánto significaste para mí. 

-R-