"Su drama no era el drama del peso, sino el de la levedad. Lo que había caído sobre Sabina no era una carga, sino la insoportable levedad del ser."
Cada año por estas fechas me he tomado un momento para analizarme en cuanto a cómo me sentía en vísperas del Día internacional del libro, o del día de Sant Jordi como le llaman aquí. Sabréis de sobra, los que hayáis seguido el contenido de este blog, que para mí siempre ha sido un alto en el camino dedicado a la reflexión sobre el trabajo que estábamos haciendo, lo mismo que lo es San Valentín para quienes necesitan reconocerse enamorados. Diría que he pasado por todos los estados del duelo desde que comenzamos con esto y, leyendo las entradas antiguas, diría también que en los últimos años ya había llegado finalmente al estado de aceptación. Hemos sido nosotros (sí, pluralizo) los que quisimos no responder ni a la ética ni a la estética imperante, con lo cual fuimos nosotros quienes quisimos publicar libros al margen de lo socialmente aceptable y por eso es por lo que nos obligamos a no salir del gulag. Somos los baneados, los eternos repetidores... por eso poca gente nos conoce; por eso vendemos pocos libros y por eso ninguna editorial seria, en su sano juicio, apostaría por publicar nuestra morralla inmunda para venderla a gran escala.
El grinch no odiaba la navidad. Tampoco odiaba a la gente. Lo que sucedía es que se creía desgraciado porque se sentía solo.
Pero eso ya nunca más nos va a volver a pasar. Ahora ya no estamos solos.
-R-
PD: He vuelto a leer "La insoportable levedad del ser" y cada vez que lo hago le encuentro nuevos matices y nuevos aprendizajes según la época en que lo vuelvo a enfrentar. Para mí es como la santa biblia, un incunable, pero vivo en una sociedad donde se tendría que tomar una muestra muy muy amplia de personas para encontrar un tanto porciento medianamente aceptable de gente que lo haya leído (o no, jajaja)
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