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lunes, 28 de marzo de 2022

GOLOSOS DEL COMPLETISMO - MI COLECCIÓN DE 'ELREYDESPAÑA'

Bienamados pasmaos, doriteros y casapapis vergonzantes de mierda, la estrategia de  promoción de este año nos ha acercado a nuevos lectores y con ello hemos vuelto a recibir algunas solicitudes por parte de los completistas para adquirir toda la colección MARICONES DEL ESPACIO del tirón. Este fenómeno se viene sucediendo desde el mismo comienzo de nuestra andadura editorial, y es que algunos de nosotros (entre los cuales me incluyo) tenemos el irremediable capricho de atesorar todos los ejemplares/números de cualquier colección que responda a nuestros gustos.

Para ponerme del lado de quienes se desgarran las vestiduras por adquirir cualquiera de nuestras publicaciones, hoy me revelo como uno de los fanáticos máximos del trabajo de Teodoro Hernández, el artista antes conocido como Elreydespaña, de quien me hice seguidor después de adquirir y odiar "CHISTES PARA REÍRSE MUCHÍSIMO", un cómic que me compré en 2003, que me costó 3€ de la época y que leí en poco menos de tres minutos. Me sentí totalmente estafado, aunque sí es verdad que algo me reí... pero fue el tortazo que me propinó tan singular publicación lo que hizo que me obsesionase por recopilar todos los tebeos que vinieran de puño y tinta del bueno de Teodoro.

Durante años he ido haciéndome con todos salvo con el "Cabrón", el primer título que publicó el susodicho en la editorial Subterfuge comix, y por el que finalmente  acabé desembolsando la friolera de 50 pavos del ala con tal de poder terminar la cole. Era imposible encontrarlo, estaba descatalogado y tal... así que después de varios años viéndolo en Todocolección a un precio más que prohibitivo al final me pudo el completismo y acabé aflojando la pasta. Hay que ver lo que se hace por amor, jajaja.

Ahí están todos:

- CABRÓN

- QUE TENGA USTED UN BUEN DÍA, SEÑOR

- LEFA

- CHISTES PARA REIRSE MUCHÍSIMO

- ¡MUY BIEN!

- TODO LO QUE OS GUSTA ME HACE DAÑO

Y nada, suerte que el andoba no ha publicado muchos cómics más y tan solo me gaste el pastizal en adquirir el primer número. Dicho sea de paso, me siento muy orgulloso de mi colección. Nunca he sido caprichoso con los cómics salvo con Garfield y Calvin y Hobbes. Podría decir que la joya de la corona de mis colecciones es ese "Cabrón" (nunca mejor dicho, jajaja); tendré que ir pensando en guardarlo como es debido. Es material que no debe perderse.

-R-

lunes, 1 de marzo de 2021

UNA ODA AL SUPER HUMOR - MI PRIMER TESORO

El domingo estuve en casa de mis padres y en una estantería encontré mi primer SUPER HUMOR, concretamente el número 5, publicado en el '87.

Desde el mismo momento en que lo vi, asomando en la vitrina de un kiosco, lo codicié con fervor desmedido y le supliqué a mi madre que me lo comprase. Era una joya única, nunca antes vista, equivalía a gran cantidad de horas de diversión; muy socorrido para aquella época aciaga que eran los '80. 

Mientras lo hojeaba recordé cómo eran aquellas tardes de hastío de las que me salvaron Ibáñez, Escobar y compañía. Me habían salvado la vida. Pensé que había sido muy desconsiderado puesto que después de los 14 abandoné para siempre aquellos tebeos con los que tanto me había entretenido y divertido.

Entonces un Super humor valía unas 600 y pico pelas, hablo del 87, un verdadero pastizal para la época. Era un auténtico tesoro. Estuve semanas esperando y deseando tenerlo, preocupado por si alguien lo compraba antes que yo y me quedaba sin él para siempre. Hoy en día ese sentimiento ya no lo tienes, clicas en Amazon o eBay y compras todo lo que quieras al instante; en aquellos tiempos si no lo comprabas  perdías tu oportunidad y, además, en un pueblo era difícil encontrar novedades. Por fortuna de me cayó un diente una mañana de aquellas de sábado en las que después de Cajón desastre hacían Alf y fue el ratoncito Pérez (hoy el hada de los dientes) quien me agasajó con semejante regalazo. Debí leerlo cientos de veces, venían las historias de Chapeau el esmirriau y Magín el mago. Cuánta compañía me hicieron. 

En aquel instante me di cuenta de que en esos tebeos invertía mayormente el tiempo de mi vida, en la época en que la tele era un sopor, los espacios infantiles escasos y la diversión muy limitada. Cuando mis primos me vuelvan a preguntar "Qué hacíamos cuando no había Internet" les diré que pasaba semanas leyendo y releyendo Mortadelo y Zipi y Zape.

Cuantísimas horas dedicó aquella gente a sacarnos de la cotidianidad, a sacarnos del tedio funesto.

Creí que era importante recordármelo, y compartirlo con vosotros, ahora que ya no se le da valor a casi nada.

-R-